Maravillas de irte de intercambio - Bella Perales

En este artículo comparto mi experiencia de intercambio en Perú, cómo Dios proveyó en cada etapa del proceso y cómo pude fortalecer mi fe estando lejos de casa. Además, escribí sobre los retos de adaptarme a un nuevo país y consejos para quienes consideran vivir una experiencia similar.

Irme por meses a otro país parecía una idea retadora que quería vivir, aunque al mismo tiempo había muchos
factores, principalmente económicos, que me hacían pensar en descartar la idea de un intercambio.
No obstante, luego de pensarlo, decidí enviar la aplicación. Escoger un país en LATAM no es tan común
en mi universidad, no obstante, decidí seguir lo que en ese momento movió mi corazón.


Durante el semestre en el que tomé la decisión a inicios del 2024, me encontraba moderando
el estudio bíblico en el TEC “sola”, por lo cual irme implicaba estar segura de que alguien
más podía tomar la responsabilidad para que el grupo no se tuviera que pausar. 


La situación fue más sencilla de lo que pensé, Dios había ya enviado a alguien que estaba dispuesto,
y entendí que Dios siempre tendrá a las personas en el momento y lugar indicado.
Incluso ahora que estoy de vuelta, me doy cuenta que el grupo sigue y seguirá establecido.
Si bien por mis horarios no me encuentro moderando el estudio, poder apoyar nuevamente
ahora que regresé me hace sentir nuevamente en casa.


Vuelvo un poco en el tiempo, era agosto del 2024 cuando vi la provisión de Dios.

Me fui con la beca Alianza del Pacífico, lo cual fue una total bendición ya que no tuve
preocupaciones económicas en ningún momento. Ahora, el reto mayor era estar aún más lejos de casa.

He sido foránea desde que Dios me regaló la oportunidad de una beca del 100% en el Tec de Monterrey.
No obstante, es muy distinto estar a 4 horas en camión de mi casa a estar a un avión de 6 horas. 

Durante este tiempo lejos, aprendí que Dios siempre va conmigo aún en otro país,
Dios estaba poniendo a las personas indicadas. Conocí AGEUP, el movimiento estudiantil en Perú,
el cual tiene grupos de estudio bíblico en la universidad a la que fui. 


Adaptarse a la comida y al ritmo de una ciudad como Lima fue complicado pero no imposible.
Conocí aún más de mi misma y de lo que puedo ser capaz de hacer, a conectar con las personas
que aprecio, aún estando lejos.

Creo que lo más importante que aprendí este tiempo fue defender mis sueños y mi llamado,
muchas personas no entienden porqué quise irme a Perú en vez de a otros lugares,
pero sé que fue el lugar donde debía estar. 

Si estás leyendo esto y estás pensando en irte de intercambio, hazlo.
La experiencia intercultural durante la vida estudiantil es una experiencia distinta que te permite crecer
y conocer distintas perspectivas. Te permite reforzar tus convicciones y  definir ¿por qué creo lo que creo? 

Además, te recomiendo estudiar muy bien el país al que decidas irte, no vaya a pasarte como a mí que llegué
a Lima sin saber que en invierno el frío se siente demasiado y no iba preparada.
De igual forma, no tengas miedo de hacer amigos, socializa y al mismo tiempo establece
límites cuando lo consideres necesario, al inicio, me fue difícil encontrar amigos que respetaran
mi forma de divertirme, pero fui paciente y encontré a las amistades indicadas.


Llegar a un lugar nuevo siempre será el momento ideal para ponernos a prueba.
Es fácil dejarse llevar por lo que otras personas quieren que hagamos.
Personalmente, lo primero que hice fue conectar con el movimiento estudiantil en la universidad
lo cual me permitió sentirme conectada y en casa. 

De igual forma, encontré una iglesia cercana a mí y seguí participando de
manera virtual en las actividades de mi iglesia en México. A pesar de esto, fue difícil mantenerme conectada, era muy fácil sentirme sola, pero creo que relacionarme
con personas que compartían mi fe, fue clave para no desistir.

Hoy, me doy cuenta que toda la experiencia fue una “maravilla” desde conocer Machu Picchu
hasta darme cuenta de todas las personas en México que esperaban por mi regreso.
Dios ha sido muy bueno conmigo.

Bella Perales es una apasionada estudiante de Ingeniería en Tecnologías Computacionales que reside en Monterrey.
Su frase favorita, es Efesios 3:20 
"Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros."
Su pasatiempo favorito es bailar y nadar.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Compa Toluca con Zuri Garcia

Momentos en los que vi a Dios obrando

COMPA JALISCO CON ANGÉLICA RAMÍREZ