EFL 2024 POR BENJAMÍN
En este texto quiero plasmar la experiencia personal de mi estancia en el Encuentro de Formación de Líderes (EFL), buscando que sirva como retroalimentación y testimonio. Asimismo, quiero compartir mi experiencia como líder de célula y cómo mi participación en COMPA fue clave para mi crecimiento en el conocimiento de todos los aspectos de la vida cristiana, además de darme la oportunidad de compartir el mensaje de la vida eterna que es Jesús.

Recibí la invitación al EFL por parte de líderes amigos dentro del movimiento, así como de mi actual asesor. Aunque no era líder en ese momento, tenía el interés de serlo, ya que sentí la responsabilidad de llevar el evangelio. Dios abrió la puerta, y a lo largo de este proceso he visto cómo Él provee conforme a sus propósitos, y tengo la convicción de que así fue.
Es importante mencionar que fue mi primer campamento en COMPA.

Mi experiencia dentro del campamento fue diferente a cualquier otro tipo de campamento al que había asistido, ya que en el EFL siempre hubo un interés genuino por conocer la opinión de todos y por entender el contexto de cada uno.
En campamentos "normales" (por decirlo de alguna manera), la mayoría de las veces solo se busca llenar espacios con actividades de entretenimiento. En este caso, sin embargo, había distintas opciones de talleres sobre diversos temas y actividades.
La forma en que elegí los talleres fue porque los temas me interesaban o porque los que los iban a compartir eran personas de las cuales podía aprender mucho.
El taller que más me gustó fue el de David G., un maestro que inspira mucho. Pude aprender demasiado de él; su forma de enseñar era bastante diferente a lo que estaba acostumbrado.Es un hombre de Dios que inspira un compromiso serio con el estudio de la Palabra.
Dentro del campamento, pude recordar muchas verdades y, al mismo tiempo, aprender sobre temas que desconocía o conocía vagamente. El hecho de ver al Señor Jesús exaltado es algo que me eriza la piel.
Las exposiciones y devocionales fueron totalmente cristocéntricos. Los tiempos de oración fueron muy edificantes.
Hay una frase de Juan Calvino que dice: “La lengua fue hecha para evidenciar lo que hay en el corazón”, y escuchar las oraciones de todos fue como un abrazo cálido al corazón, además de sentir la unidad entre nosotros, con el objetivo de ser moldeados por Dios para ser útiles conforme a su voluntad.
El estudio de Apocalipsis me llevó a ver a mi Señor, descansar en su obra y victoria, y sobre todo, a desear compartir ese mensaje con todos. Por otro lado el libro de Juan fue una llamada de atención para vivir conforme a la verdad revelada, amando a los demás. Parte de demostrar ese amor por las almas es llevando el mensaje de salvación.
Al conocer un poco más a todos y escucharlos, pude ver que venimos de contextos distintos: iglesias diversas, preparaciones diferentes, temas de interés variados, testimonios y llamados únicos. Fue difícil, no lo voy a negar; fue un choque porque pensaba que todos teníamos los mismos objetivos, y no era así. Sin embargo, fue una oportunidad para ver la diversidad dentro del cuerpo de Cristo.
Al final, lo que nos une es Jesús.
Somos uno con Él, un misterio, pero pude verlo y abrazarlo.

Volví a casa con el deseo de cambiar lo que se estaba haciendo mal, empezar a hacer lo que faltaba y seguir con lo que ya se estaba haciendo bien.
El verdadero reto comenzó después, porque aplicar lo aprendido siempre se dice fácil, pero es lo más complicado. Requiere mayor esfuerzo, mayor compromiso y, al mismo tiempo, mayor amor y compasión.
Es una oportunidad para ser como nuestro Señor, quien siempre mostró compasión por los demás.

Después de conocer la verdad, es nuestra responsabilidad vivirla. Ese es el camino como cristianos, un llamado al esfuerzo (2 Timoteo 2:1), un llamado a hacernos útiles para nuestro Señor, viviendo conforme a la gracia dada en Cristo Jesús (2 Timoteo 2:21), tomados de su mano y dejándonos guiar por el Espíritu Santo (Gálatas 5:25). Muchas veces mi fuerza es insuficiente, pero es cuando recuerdo a Aquel que está conmigo y que su fuerza sí es suficiente que puedo descansar (Isaías 40:26-31).

Benjamín Bermúdez
Estudiante de Ingeniería Civil,IPN.
Compa, Ciudad de México.
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